Análisis de Metro: Last Light

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Estamos en Moscú, el holocausto nuclear ha arrasado la capital Rusa y la vida fluye en el único sitio seguro, el Metro. Esa es la premia que da vida a Metro Last Light, la secuela de Metro 2033. Aunque su antecesor fue un fracaso en ventas, el juego alcanzó la categoría de clásico, con lo cual Metro Last Light ha llegado a las tiendas con el listón muy alto. En nuestro análisis os descubriremos si, en este caso, no se cumple el dicho de que las segundas partes nunca fueron buenas.

Portada del juego

Tras la caída de THQ la vida ha seguido adelante. No deja de ser curioso, sin embargo, que una compañía con un poderío de licencias tan destacable en sus filas cayera tan estrepitosamente. Por suerte, allí salieron al rescate otras compañías en la subasta de licencias de THQ, algo muy de agradecer cuando te apasiona este mundillo al ver que el futuro de esos títulos no caerá en saco roto y en el olvido. Otra cuestión será ver la calidad y el resultado de algunas de esas franquicias al pasar a manos ajenas, hecho que levanta otro tipo de temores.

Antecedentes

Sin duda vimos peligrar el futuro de algunos títulos que esperábamos con ansias. Pero una vez superado el mal trago y los miedos todo, o casi todo, vuelve a su cauce. Y fue precisamente el juego que hoy analizamos uno de los que más interés suscitaba entre las compañías que rondaban hambrientas a la espera de pillar una de las tajadas más suculentas, Metro Last Light. La franquicia creada por 4A Games basada en las novelas homónimas de Dmitry Gukhovsky fue de las primeras que se acomodó en la salvación y pudo seguir su desarrollo tranquilamente.

Lo curioso del caso, es que la primera parte, Metro 2033, pasó sin pena ni gloria en sus inicios, y de forma extraña se ha convertido en un juego de culto en la generación actual que toca a su fin. Ese primer episodio rebosaba calidad, pero se convirtió en uno de esos casos singulares que de vez en cuando suceden en el videojuego: sobrada calidad pero discretas ventas. Aun así, el tiempo le ha dado la razón a Metro 2033 y ha pasado a ser un juego muy valorado, al menos lo suficiente como para que Last Light, su secuela, se haya convertido en uno de los juegos más esperados.

Gameplay 4

Ficha del producto

  • Desarrolladora: 4A Games
  • Distribuidora: Deep Silver
  • Lanzamiento: 17 de mayo de 2013
  • Género: Acción, Sigilo (FPS)
  • Idioma: Español (Voces y textos)
  • Formato: DVD, Blu-ray, Descarga
  • Multijugador: No
  • Calificación: PEGI +18

Disponibilidad y precios

Historia

Es difícil no destripar los retazos más importantes de Metro 2033 para empezar a hablar de Last Light, aunque esta segunda entrega ya se ocupa de ponernos en situación. Aun así, no está de más avisar de spoiler en las siguientes líneas para quienes quieran conservar el misterio. Metro 2033 nos situaba en Rusia, concretamente en Moscú, tras un holocausto nuclear donde unos miles de personas sobrevivieron al desastre refugiándose en las profundidades del metro. Con los años se adaptaron, a vivir bajo tierra a salvo de una superficie inhabitable, formando pequeños asentamientos en cada estación, sobreviviendo a extraños fenómenos y monstruosos mutantes surgidos del poder del átomo como se suele esperar en esta clase de ficciones.

Bajo aquel panorama conocíamos a Atyom, un joven muchacho que creció en aquellas circunstancias y curioso por lo que había fuera del metro y su estación. Pero el mayor de los peligros surgió con la aparición de los Oscuras, una extraña raza mutante poseedora de misteriosos poderes que amenazaba la supervivencia de la especie humana, el homo novus que se convertiría en el nuevo eslabón evolutivo para sustituir al hombre. Artyom partía en busca de ayuda para salvar su hogar condenado, adentrándose en los misterios del metro y sobreviviendo a toda clase de peligros, llegando a un final en el que tenía que decidir si los Oscuros debían ser aniquilados o no.

Metro Last Light parte de uno de esos finales, concretamente aquel en el Artyom decidió destruir la amenaza de aquellas entidades y, por lo tanto, deja el otro final en algo anecdótico. Seguro que más de uno habrá pensado en que un estilo Bioware de poder elegir un antecedente de punto de partida, hubiera dado más vida al juego, pero no podemos olvidar que aunque 4A Games ha personalizado la historia a su manera sin seguir la narrativa de Glukhovsky al pie de la letra, sigue siendo el universo base de la historia del escritor.

Artyom ahora formará parte de La Orden. Tras su hazaña en Metro 2033, Miller (viejo conocido de la primera entrega) reclutó a nuestro protagonista con la noble misión de proteger a la gente del metro de los peligros que todavía existen. Y pronto nos daremos cuenta que estamos en el D6, el arsenal que conocimos en Metro 2033 y que ahora ha pasado a ser una base secreta para La Orden. Un año después de los acontecimientos anteriores empezamos en el mismo lugar donde casi habíamos terminado, y otro viejo conocido, Khan, nos informará de que ha visto a un Oscuro superviviente.

Gameplay 5

Los Oscuros eran todo un misterio en Metro 2033, y aunque de algún modo siguen siendo la piedra angular de la franquicia, desde luego la sorpresa ya no impacta del mismo modo. 4A Games ha decidido abordar la experiencia de Metro Last Light desde otra perspectiva. Situándose, a priori, en la línea temporal de Metro 2034, aunque poco tiene que ver con los hechos representados en la prosa del libro, ahonda en la sociedad moscovita del metro, en los distintos grupos y facciones como La Línea Roja de los comunistas y el Imperio fascista. Los misterios seguirán estando allí, pero el factor e intervención humana tendrán mucha más relevancia que lo visto anteriormente.

Jugabilidad

Una de los grandes incógnitas del juego eran los rumores que circulaban por la red, que Metro: Last Light sería un FPS de la vieja escuela, una doctrina que, resumiendo, se traduce como un juego cebado de una alta dosis de dificultad y niveles laberínticos en los que cuesta encontrar la salida (y esas eran palabras textuales del rumor). Nada más lejos de la realidad. Una vez visto el resultado uno no entiende como ha llegado a difundirse un rumor tan contrario al resultado real. Last Light sigue siendo el Metro que conocimos, lineal y apoyado por una historia absorbente que nos lleva en volandas. Siempre trata de subrayar sus propias virtudes queriendo romper ese frágil lazo fraternal que le une irremediablemente a la franquicia Stalker. No es de extrañar la comparativa cuando allí están ciertos guiños y semblantes, y sabiendo que algunos integrantes de 4A Games salieron del estudio GSC Game World, desarrolladores de la fascinante Zona del desastre de Chérnobil.

Metro Last Light sigue la estela de su predecesor, aunque puliendo todas sus bondades para alcanzar un nivel superior, tratando de erradicar esas imperfecciones pasadas y domesticando las dificultades y funciones que no acabaron de arraigar en muchos jugadores actuales. Pero nos encontramos con un juego que, más allá de querer ofrecer algo nuevo, simplemente parece aplicar un tratamiento que adereza de forma más solvente lo que ya se nos presentó en Metro 2033, lo cual no es poco, pero se echa en falta algo más, ese algo que marque ciertas diferencias además de la fidelidad sobre lo que ya conocimos.

Gameplay 2

El canon establecido sigue allí. Un juego que mezcla la acción y el sigilo a partes iguales. Momentos de enfrentamiento con humanos donde prima la discreción, aunque en un nivel fácil, recurrir a la estridencia de las armas es perfectamente factible. Pero si optamos por una dificultad mayor, es probable que duremos un suspiro y, por lo tanto, la sutileza y el sigilo será nuestra mayor ventaja. Por otro lado, tendremos los momentos con más acción en los que sacar brillo a nuestro arsenal, donde las bestias mutantes serán los protagonistas que nos pongan a prueba a la hora de escupir plomo sin miramientos.

Son esas dos formas de jugar las que sin duda marcan la diferencia con respecto a la anterior entrega, y permiten a Metro Last Light abrirse a más jugadores. Son mejoras simples pero adaptadas a la actualidad y que funcionan mejor en estos tiempos. En la acción no hay mucho que mencionar, simplemente se convierte en un shooter más dinámico y suaviza la experiencia dejando a un lado esa tosquedad de Metro 2033 que al medirse a otros FPS no alcanzaba el mismo nivel. Mientras que en el lado del sigilo quizá es donde encontramos el mayor cambio. Lo cierto es que Metro 2033 tenía poca piedad en ese aspecto, no era precisamente fácil pasar desapercibidos, costaba entender su mecánica si estábamos acostumbrados a unos métodos más confortables que habían marcado otros juegos.

Armas de todo tipo y herramientas tradicionales como la visión nocturna, la linterna o el cargador de batería ayudarán a esa labor. Con una interfaz más cómoda, tendremos la posibilidad de llevar tres armas de fuego, las cuales podremos personalizar con silenciadores, cañones más potentes o varios tipos de mirilla, disponiendo así de un armamento versátil. También, y como armas secundarias, dispondremos de armas arrojadizas entre cuchillos y explosivos. Pero sin duda alguna, el instrumento rey será el nuevo reloj de Artyom, con un diseño más moderno que ayudará de forma sencilla a comprender mejor el sigilo sacando provecho del entorno. Con una simple luz nos indicará si estamos en las sombras, ocultos de los enemigos, o si somos visibles.

Los enemigos también reaccionan con estímulos distintos. Ser visibles un instante no implica que vayan a dispararse las alarmas inmediatamente como en Metro 2033, sino que nos darán la oportunidad de ocultarnos rápidamente mientras van a comprobar si realmente han visto algo sospechoso. Es obvio que esa respuesta cambiará según el nivel de dificultad, que cuanto más alto sea, se acercará más a la fórmula poco escrupulosa del sigilo de Metro 2033, donde un error se podía pagar caro.

Esa comodidad es lo que hace que Metro Last Light sea capaz de acercarse a más jugadores que busquen una experiencia más desahogada. Sin embargo, lo triste del asunto, es que quizá el juego resulte demasiado fácil para algunos incluso en la mayor dificultad, con lo cual, habría que recurrir a los famoso nivel de dificultad superior apodados ‘Ranger’, que sólo se pueden adquirir mediante DLC apoquinando más dinero.

Gameplay 9

Dejando a un lado las mejoras que influyen en la experiencia de juego, nos vamos a encontrar con las tradiciones ya conocidas. Avanzaremos en una sucesión de capítulos visitando nuevas zonas que quedaron sin conocer en el primer Metro, con una variedad de escenarios más variada y atractiva. Pasearemos por la oscuridad del metro y los exteriores entre los vestigios de Moscú acompañados de nuestra vital máscara de gas, y donde algunos de estos escenarios presentarán una magnitud a destacar, invitándonos a la exploración y a la posibilidad de abordar las situaciones desde distintos ángulos por los posibles caminos a elegir.

También se mantendrán los puntos de moral que ganaremos al escuchar conversaciones, presenciando acontecimientos, tomando decisiones en momentos puntuales, decidir si matar o no matar o encontrando alijos mediante la exploración. Todo ello para influir en el final de la aventura. Y tampoco podemos olvidarnos de las páginas del diario de Artyom esparcidas por cada escenario, coleccionables en los que profundizará en sus pensamientos para plasmar con más detalle el argumento del juego.

Apartados gráfico y sonoro

El 4A Engine que da forma a Metro: Last Light puede llegar a ser un referente MUY interesante para la industria del videojuego, aunque quizá su impacto visual es menos notorio que cuando lo hizo Metro 2033 y por otros varios motivos. La puesta a punto de los motores que se están mostrando para la siguiente generación como Unreal Engine 4, Fox Engine, Frostbite 3, Cry Engine 3… rápidamente han eclipsado la labor del motor gráfico de 4A Games. Aunque no sería justo comparar un resultado actual con el venidero, lo cierto es que Metro Last Light, aun siendo excelente, tal vez no impresiona tanto como otros títulos recientes que demuestran un extraordinario apartado visual. Si quiere unirse al festival de engines que tanto están dando de qué hablar, deberá realizar un último sprint para estar a la altura.

No obstante, el apartado visual de Metro Last Light sigue siendo apabullante ahí donde llega. Notaremos rápidamente que los personajes se han rediseñado y mejoran su apariencia con respecto a Metro 2033. Los escenarios están cargados de detalles, en especial la cautivadora y apocalíptica Moscú cuando salimos al exterior, o en la precaria situación que se refleja en el decorado interior del metro que llegará a sorprender al jugador, en especial el sensacional uso de luces y sombras. Pero en lo que destaca el 4A Engine especialmente es en la extraordinaria optimización que hay detrás, que salvo en casos contados donde podemos experimentar una caída de frames, consigue que el juego fluya de forma grácil aun con toda la cantidad de elementos presentes. Especialmente estas cosas se notan en la versión PC, que aunque sólo permite una configuración limitada en las opciones gráficas, Metro: Last Light consigue moverse de forma solvente en distintas gamas de ordenadores.

Gameplay 7

La banda sonora del juego acompaña perfectamente a las situaciones, donde incluso los silencios pueden otorgar sensaciones tensas, y romper esa intranquilidad por sonidos súbitos que sobresaltan en los momentos más siniestros, pues no podemos olvidar que Metro tiene sus momentos de mal augurio, como escuchar de repente voces en un lugar desierto o sonidos y visiones espectrales procedentes de otras estancias. El doblaje, por su parte, destaca de forma notable, pero es sin duda el apartado que más se puede criticar por una mala organización y un reparto desordenado.

No serán pocas las ocasiones en las que escuchemos la misma voz de un personaje de forma regular en más de un personaje. No sólo eso, sino que hablamos de personajes con mucho peso en la historia, y que después de hablar con ellos, acto seguido, podemos escuchar a otro personaje que tiene la misma voz sin poner esfuerzo en camuflarla o entonar otro registro. Suele ser común en el videojuego reutilizar voces para más de un personaje, pero no de forma tan desorganizada.

Conclusión

85

Podríamos decir que Metro: Last Light tiene algo de vieja escuela, es un juego centrado en la experiencia para un solo jugador, y arriesga apostando el todo o nada en unos tiempos en los que se mira con lupa cada detalle y cada carencia. Probablemente hubiera sido algo banal incluir un modo multijugador con el “deathmatch” de turno tratando de competir con otros juegos con servidores más abarrotados. Pero lo cierto es que le falta algo. Estamos ante una aventura excesivamente lineal, alejada de aquellas promesas rumoreadas de un mundo más grande y dificultoso, quizá con la ilusión del resurgir del Stalker, pero no es el caso.

Last Light apuesta para sí mismo, para el Metro, acompañado de una delicatessen narrativa que le da fuerza a la experiencia. Y hay que decir que estamos ante un gran trabajo, con una duración bien ajustada y la posibilidad de jugar de varias maneras, como la de no matar a nadie en todo el viaje y las consecuencias de las decisiones que nos pueden conducir a dos finales distintos, factores que hacen el título rejugable. Quizá no acaba siendo el juego que bajas corriendo a comprarlo en su salida, pero desde luego es muy recomendable darle la oportunidad que merece cuando encontremos el mejor momento.

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Archivado en Análisis, Gungnir Games, Metro: Last Light, Shooter, THQ
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