Análisis de Tom Clancy’s Splinter Cell: Blacklist

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Sam Fisher ha vuelto en un nuevo Splinter Cell para poner orden a incertidumbres y desconfianzas generadas por las entregas previas. No sólo para saber cómo continúa la historia personal del personaje y su quehacer de espía, sino también como juego en sí. Un cambio de pocos cambios desde su lavado de cara en Conviction, pero sí un juego mejor planteado para volver a agradar a las masas de forma general y borrar los dubitativos prejuicios de una franquicia que se perdió en el camino obviando su propia identidad.

tom clancys splinter cell blacklist

Es ley de vida en el videojuego, cuando una saga se prolonga acaba llegando el momento de evolucionar para no mermar y convertir sus virtudes en algo atosigante por su redundancia. Saber mantenerse y saber cambiar. Dejando atrás una trilogía inicial sublime, una cuarta entrega de cuestionable calidad y una quinta parte desconcertante por la pérdida de sus principales fundamentos, Blacklist mantiene el cambio que supuso Conviction, pero tratando de recuperar el espíritu con el que se dio a conocer Splinter Cell el primer día.

Ubisoft ha querido darle una segunda oportunidad a ese estilo tan solvente y tan explotado en la compañía en su dilatada experiencia de juegos en tercera persona. Esa característica fórmula tan dinámica y magnética promulgada desde el renacido Prince of Persia y pasando por Assassins Creed (hasta lo veremos en el futuro Watch Dogs). Una base para ellos que en sus juegos resulta incombustible, pero adaptándose a los métodos de cada franquicia.

Ficha del producto

  • Desarrollador: Ubisoft Toronto
  • Distribuidor: Ubisoft
  • Lanzamiento: 20 de agosto de 2013
  • Género: Acción
  • Idiomas: Textos y voces en español
  • Online y multijugador: hasta 8 jugadores
  • Calificación: PEGI 18+

Disponibilidad y precios

PlayStation 3 – 53,66 euros Amazon.es

Xbox 360 – 54,31 euros Amazon.es

Nintendo Wii U – 59,95 euros Amazon.es

PC – 39,07 euros Amazon.es

Historia

Como decíamos, la curiosidad por saber cómo continúan las cosas hace del nuevo Splinter Cell Blacklist un nuevo comienzo. Tras la conspiración de Third Echelon encabezada por Tom Reed, la Presidenta Caldwell desmantela Third Echelon, Sam se retira y recupera a su hija presuntamente fallecida. Parece que ya no hay más problemas en el horizonte. Pero seis meses después, Sam ahora trabaja para su amigo Victor Coste -al que conocimos en Conviction- en su agencia de seguridad privada Paladín 9.

Empezaremos a modo de prólogo y tutorial en una base americana en la Isla de Guam donde se tuercen las cosas repentinamente. Un ataque arrasa la base y Victor resulta herido de gravedad al salvar la vida de Sam. Este atentado lleva el nombre de un grupo llamado Los Ingenieros, quienes ponen en marcha el plan de la Lista Negra, una serie de atentados que llevarán a cabo cada siete días contra los norteamericanos a menos que retiren todas sus tropas de todos los países del mundo.

Splinter Cell blacklist parte 14

Sam se encontrará una vez más entre la encrucijada de lo personal y el deber, siempre siguiendo los guiones como telón de fondo del escritor de guerra moderna, Tom Clancy, marca de la casa. La Presidenta Caldwell pondrá en marcha Fourth Echelon, pero con un funcionamiento muy distinto a lo que fue la difunta Third Echelon, la rama de inteligencia más secreta de la NSA. En este caso, la nueva agencia será un grupo reducido y de confianza, siempre en contacto directo con la mandamás y las puertas abiertas para tener acceso a todo tipo de información vital. Básicamente, estaremos en plena brecha. Y lo más curioso, es que nuestra base será el Paladín, un avión equipado con lo último en tecnología pudiendo desplazarnos a cualquier parte del mundo para llevar a cabo acciones rápidas, directas y eficientes con total libertad y en el más alto secreto.

Lejos de ser únicamente el agente de campo y lobo solitario en cada misión, Sam pasará a ser el que encabece este grupo especial. Quien mejor que él después de salvar tantas veces el mundo en la sombra. Se unirán a nosotros Charlie Cole, un hacker que trabajaba con Sam y Victor en Paladín 9. Y una vieja conocida, Anna Grimsdottir, ahora en la CIA, quien traerá consigo a su mejor agente, Isaac Briggs. Ellos serán los eslabones que formen el grupo Fourth Echelon, Aunque otro personaje formará parte de alguna forma, ya que nuestra primera misión será encontrar a otro viejo conocido, el traficante de armas Andriy Kobin.

Jugabilidad

Poco a poco, Splinter cell se ha ido alejando de los encefalogramas planos que representaban los personajes de cada entrega, se empezó a entrar en los problemas personales, a ahondar en el carácter y el temperamento, y Blacklist no es una excepción. No es algo que afecte a la experiencia de juego, pero sí da matices de más interés al ver que los protagonistas no sólo lidian con un conflicto que amenaza el mundo, sino que también tienen que afrontar los problemas personales de puertas adentro donde cada uno expresa sus ideas, diferencias y personalidades. Así, por ejemplo, podremos ver la tensión que se masca en el ambiente entre Sam y Grim tras lo ocurrido en Conviction. La exasperación de alguno cuando se trata a una persona indisciplinada como Charlie. Las desavenencias entre Sam y Briggs, dos agentes que actúan de forma distinta, uno acostumbrado a adaptarse a los imprevisto y otro calculando minuciosamente cada movimiento acatando las normas del buen agente. O las reservas de Sam por no tirar a Kobin del avión.

Splinter Cell blacklist parte 6

Pero yendo a lo que interesa, ¿qué nos ofrece Splinter Cell Blacklist a la hora de jugar? Como hemos dicho, Ubisoft no se ha echado atrás en el cambio que implicó Conviction con respecto al clásico. A fin de cuentas, podría decirse que las acciones eran las mismas pero dotando el juego de mayor ritmo y dinamismo, convirtiéndolo en algo agradable y divertido aunque Sam Fisher pasara a ser un Jason Bourne dejando atrás las sutilezas de un sigilo paciente a un sigilo en cohesión con la acción. Ahora Blacklist abraza el concepto arcaico junto a esa renovada experiencia. Para nada llega a ser un fiel reflejo, podría decirse que no llega a ser ni uno ni otro, pero las sensaciones se palpan y no falla en intenciones. Lo nuevo y lo viejo comparten lugar en armonía. Vuelve el sigilo como lo conocíamos ajustando y aplicando cambios simples y una elaboración mejor estudiada por parte de los desarrolladores.

Así pues, a primera vista los cambios serán relativamente pocos a la hora de jugar. Sam podrá interactuar en plena acción con prácticamente todo elemento del escenario, saltando cualquier tipo de obstáculo, usando coberturas para esconderse, escalar estructuras, colgarse de tuberías… todas esas características que podríamos esperar de un Splinter Cell amoldadas a esa jugabilidad con la que se dio a conocer Conviction. También volverá el sistema de marcar y ejecutar, cuya función permite a Sam señalar varios objetivos, tres en este caso, y eliminarlos de forma automática al ejecutar. Este era probablemente el factor de más controversia, ya que Conviction dependía en demasía de esta acción y no era del agrado de todos. Blacklist regula esta particularidad para que sea una función opcional para cada jugador y evitar facilitar tanto las cosas, ya que deberemos eliminar a un número determinado de enemigos antes para poder utilizarlo.

El juego está planteado para no depender de esta habilidad, incluso podemos superarlo sin tener que recurrir a ella. Pero lo más destacable es que ahora podremos realizar dicha acción mientras estamos en pleno movimiento, cosa que no ocurría en Conviction, donde el protagonista quedaba clavado al suelo. Esto permite disponer de más posibilidades, como si fueran tímidas tácticas a la hora de elaborar la jugada.

Splinter Cell blacklist parte 8

Con las bases asentadas, es cuando entra la parte tradicional de Splinter Cell con una sencilla maniobra de dirección y un estudio más profundo de lo que chirriaba en la anterior entrega, sencillos ajustes que llevan a imponer ciertas pausas a esa rauda fluidez. La moderna fórmula jugable sale potenciada concediendo una experiencia mucho más acertada. Gracias a la amplitud de los escenarios y distintos tipos de enemigos nos encontraremos en situaciones en las que habrá que detenerse y esperar la oportunidad para avanzar estudiando la situación que tenemos delante y decidir cómo actuar. Sacando provecho de las acciones de Sam, el uso de sombras para ocultarnos, el cumplir varios objetivos en cada misión, tanto primarios como secundarios, las coberturas y todos los elementos que nos rodean de los que podemos sacar provecho en cada mapa, podemos afrontar cualquier situación abordándola desde distintos ángulos y posibilidades.

Aquí también ayuda de forma especial la IA de los enemigos, suficientemente competente al reaccionar de forma coherente y creíble, una respuesta que evolucionará de forma más realista con mayores niveles de dificultad. Podemos ayudarnos de muchas cosas, pero no nos lo pondrán tan fácil. Podemos encontrarnos con situaciones imprevisibles por un mal movimiento por nuestra parte, teniendo que reaccionar in situ para arreglar la situación, las sombras no serán tan fiables como antaño dependiendo de las distancias con respecto a los enemigos, incluso dependiendo de cómo nos perfilemos pueden empezar a sospechar a punto de vernos por el rabillo del ojo.

Splinter Cell blacklist parte 11

Lo que llama más la atención, son los acertados retos que podemos cumplir en cada misión, ya sea por el de no ser detectados y cumplir objetivos secundarios explorando, como la incorporación de los estilos de juego. Blacklist nos invita a jugar de distintas formas, tres estilos muy diferenciados que harán que exprimamos el juego por completo. El primero de ellos, apostando por la pureza de Splinter Cell, es el estilo fantasma, que consiste en pasar inadvertidos sin tocar a nadie o sin causar bajas aprovechando gadgets, dispositivos no letales y el cuerpo a cuerpo. El estilo pantera, vendrá a ser lo mismo, pero con la diferencia de ir segando la vida de nuestros enemigos, tentados, sobre todo, por la propaganda que se le da al “karambit”.

Y por último, el estilo Asalto, en la que habrá que llamar la atención y enzarzarnos en tiroteos haciendo uso de armas contundentes y explosivos aprovechando las coberturas. Pero estos estilos no sólo serán nombres, ya que aunque se pueden combinar, se nos recompensará con puntos. El desafío estará en conseguir el mínimo de puntos para que nos den la medalla que nos califica como maestros de cada estilo al haber apostado por uno u otro y, además, obtendremos mayores recompensas monetarias para mejorar el equipo de Sam o el propio Paladín. Así, desbloquearemos nuevo material: nuevos trajes, arsenal, gadgets, visores y las posibles mejoras que podremos aplicar en muchos de ellos.

Multijugador

No cabe duda de que Blacklist es el Splinter Cell con más contenido que habremos visto. No sólo es un título que vive de la campaña principal. Entre misión y misión estaremos dentro del Paladín, momento clave para mejorar nuestro equipo y hablar con el resto de personajes para enterarnos de cómo evolucionan las cosas. Pero ellos no serán meros testimonios de apoyo Splinter Cell blacklist parte 12en la historia, sino que también nos ofrecerán misiones paralelas que en la mayoría de casos pueden ser realizadas tanto en solitario como en cooperativo. Briggs, al ser el segundo agente de campo, ofrecerá misiones para acompañar a Sam realizando trabajo en equipo. Él será el único caso en el que no podremos jugar solos, todas sus misiones serán para dos jugadores, rescatando así uno de los puntos más solventes de Conviction (aunque ya vimos algo así en entregas anteriores). El resto de personajes permitirán partidas en solitario y cooperativas, con escenarios bien planteados y estructurados de tal forma, que cualquier de las dos modalidades rinde y cumple sobradamente.

Las misiones de Grim serán la mayor satisfacción para los más acérrimos, un detalle bien captado del viejo Splinter Cell, misiones en las que no podremos hacer saltar las alarmas. Las de Kobin consistirán en limpiar todo el mapa de enemigos. Y Charlie nos propondrá aguantar una posición sobreviviendo a oleadas de enemigos. Estas misiones no son menos que las de la campaña en muchos casos y, cómo no, también irán acompañadas de estilos, puntos, recompensas, retos y objetivos secundarios.

Por si todo esto no fuera suficiente, tenemos el modo multijugador, devolviendo a los fans uno de los modos más demandados, Espías contra Mercenarios, dos grupos con ventajas y desventajas diferentes compitiendo en distintos modos de juego. Los espías juegan en tercera persona, jugando al estilo Sam Fisher, aprovechando los elementos del escenario y su agilidad. Dependiendo del tipo de agente que elijamos, dispondremos de distintas habilidades. El explorador podrá marcar a los enemigos cercanos para saber dónde se encuentran y compartirlo con los compañeros de equipo, el Depredador dispondrá de un traje especial que le permite hacerse invisible, y el Saboteador podrá interferir en los explosivos que lleven los enemigos detonándolos en su contra.

Los mercenarios, por su parte, jugarán en primera persona, sin disponer de la virtud de los espías para sortear y escalar obstáculos. Incapaces de ocultarse, estarán a plena vista, pero bien armados. El Pacificador podrá activar la adrenalina con la que podrá correr más y ver en la oscuridad con mayor claridad, el Cazador podrá utilizar un dron para ver lo que hay más adelante y detonarlo cerca de los enemigos, y por último, el Disruptor puede desactivar los dispositivos y visores de los espías impidiendo así el uso de sus habilidades especiales. Tendremos cinco modos de juego, nada especial a destacar que no conozcamos de otros juegos o del propio pasado de este clásico modo multijugador. No obstante, las diferencias entre el sigilo y la acción en cada bando le dan un toque diferente, cierta frescura y diversión que no mucha gente conoció en su día por las pocas oportunidades que se le dieron.

Apartado gráfico y sonoro

En aspectos técnicos es donde el juego llega justo, utilizando un UE3 al que ya no se le puede exigir más y a la espera de que llegue su sucesor. Sin que sea algo negativo, no veremos nada que llegue a sorprendernos. Lo que más destaca es el diseño de los escenarios, fantásticos ellos. Viajando por todo el mundo veremos mapas de considerable variedad, desde zonas áridas, rurales y urbanas, a edificaciones como fábricas abandonadas y embajadas. No pisaremos nada emblemático como unos turistas, pero saber que estamos en distintas partes culturales ya es una buena excusa para sentirnos auténticos espías.

Sin embargo, los personajes no salen tan bien parados, su presentación es correcta aunque sin excesivas texturas que les den detalles a destacar, sino que más bien destacan las carencias en algunos aspectos como el poco detalle en fibras de cabello o expresiones faciales un tanto planas (no tanto si jugamos con voces en VO). Hay animaciones fluidas que en momentos puntuales comparten lugar con otras más toscas que podrían haberse pulimentado. En líneas generales, sensación de superficialidad, pero muy correcto a la vista.

Splinter Cell blacklist parte 9

El sonido es sin duda el trabajo más penoso, por decirlo de alguna manera, aunque también debemos destacar que aquí hemos probado la versión PC. Efectos y melodías rayan a un buen nivel y el doblaje al castellano alcanza bastante categoría, reutilizando voces ya escuchadas en la propia franquicia como en series de televisión. No obstante, nos encontraremos con registros de sonido mal aplicados, bajadas de volumen incomprensibles o cruces con otro idioma del juego mientras estamos in-game. Cada registro y grabación del reparto de actores parecen estar en distintas pistas con registros de volumen descompensados, como si hubieran olvidado equilibrar los tonos al mismo nivel. No ocurre siempre, pero sí en bastantes casos. Aun así, cuesta saber si se debe a un propio fallo del juego que pueda solventarse mediante actualizaciones o si realmente ha habido un fallo garrafal a la hora grabar en estudio.

Conclusión

85

Tal vez Splinter Cell ya no vuelva a ser esa franquicia tan única con la que se dio a conocer por su estilo también único. Menos sorprendente, pero no significa que no se pueda apreciar y disfrutar. Transformado en Conviction para adaptarse a estas fechas tan contemporáneas del videojuego, vemos que Blacklist continúa la propuesta mimetizando el estilo y dinamismo de otros juegos de la propia Ubisoft, pero acomodado a sus propias características. Sustentado por resquicios de los propios cimientos del Splinter Cell más arcaico, Blacklist sale beneficiado volviendo a encontrar las mejores sensaciones, dando ese avance natural que esperábamos, fidelidad y cambio en el mismo lugar e infiltración en estado puro. Quizá no acaba de ser un heredero fiel del legado que dejaron sus predecesores, pero se perfila de forma más que acertada para el futuro y se convierte en un título muy recomendable, divertido, rejugable y con horas de diversión gracias a su generoso contenido.

Archivado en Análisis, Gameplay, guía narrada, Splinter Cell, Splinter Cell Blacklist, Ubisoft, Vídeo, Walkthrough
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