Análisis a mi manera de Retro City Rampage: ¿y tú cuándo naciste?

COMPARTIR 0 TWITTEAR

Después de años de duro trabajo, este juego, oda a toda la era de los 8 bits y gran parte de la historia de los videojuegos, está por fin con todos nosotros. Título desarrollado por una sola persona tras no pocos problemas para terminarlo, llega por todo lo alto, entrando en casi cualquier sistema de entretenimiento actual, a saber, Xbox 360, PS3, Wii, PS Vita, PC (vía Steam y God Old Games). Si eres fan de los juegos retro estás de cumpleaños.

Portada Retro City Rampage Xombitgames

Vale, lo confieso, he mentido, este juego no se encuentra disponible para mac ni para linux, pues usa librerías de DirectX para vete tu a saber qué, esperemos que al señor Provinciano le de por remodelar un poco su motor para que su juego abarque absolutamente toda plataforma moderna (móviles incluidos, por ahora… y no, ¡los nokia 3310 no cuentan ya señora!, y las blackberry tampoco chica, ¡y tira el chicle ya!)

¡Ejem!, a lo nuestro. Resulta que la historia de este juego se inicia muchos años atrás, pero no en una galaxia muy lejana, no os vayáis tan lejos malandrines. Un chico llamado Brian Provinciano tuvo la idea de crear lo que hubiera sido la versión de la añeja NES de su bien amado Grand Theft Auto. Cogiendo como base los primeros títulos de la saga, aquellos que salieron para la primera PlayStation, con vista cenital, mezclando gráficos 2D con 3D el buen mozo se puso manos a la obra. Con mucho mimo y esmero este chico, el solíto, comenzó a dibujar píxel por píxel una ciudad enorme para su juego. Creo también a sus transeúntes, sus vehículos y todos aquellos elementos que podríamos esperar ver en una ciudad viva como las que vemos en GTA.

Entonces se le ocurrió la desgraciada idea –afortunada si nos gusta más el cachondeo de lo que es hoy en día– de compartir su trabajo con el mundo mediante vídeos e imágenes y llegó Rockstar a pararle los pies por no tener las licencias pertinentes para llevar a cabo tal hazaña. En ese preciso momento nació el juego que hoy tenemos entre manos, bueno quizás no justo en ese momento, porque al bueno de Provinciano le llevó un tiempo –bastante…– reeditar todos los píxeles de su ciudad, sus vehículos, etc. Aprovechando que tenía que reeditar medio trabajo hecho, decidió que si no podía hacer un GTA tal cual para NES, haría la mejor de las parodias.

Está claro que en todos los años que le llevó hacer el rediseño, al hombre se le fue la mano y un poco la pelota al cielo, puesto que se volvió bastante tarumba incluyendo todo tipo de referencias a toda la parafernalia procedente de los años dorados de la NES. Cine, videojuegos, series, cachivaches, nada escapa de las garras de las referencias que puedan aparecer en Retro City Rampage, y quien haya vivido el final de los 80 y principio de los 90 seguro que jugando a este título exclama más de 1 y 2 veces reconociendo personajes, parodias de carteles en los edificios o escenas de sus series o películas favoritas.

Pero hablemos un poco de que va el tema. El juego nos pone en la piel de “el jugador” –¡¡ooooohh!!– y ya desde el primer momento nuestro personaje deja caer puyas del estilo: –Me encanta ir del punto A al punto B y hacer encargos para alguien. Con esta premisa comenzamos a trabajar para un villano disfrazado de arlequín –con los colores de Blanca–, que quiere robar un banco y huir en un autobús escolar estadounidense –mmm déjame pensar, pero creo que esto me suena de algo– y claro, las cosas se tuercen y debemos huir. En esta huida acabamos en el pasado, en la ciudad Retro y el buen amigo Doc con su Delorean nos viene a rescatar y a ayudarnos a reconstruir nuestra máquina del tiempo –esa os la dejo a vosotros que le saquéis la nada difícil referencia–.

Ya tenemos todo, nuestro –leit motiv– para hacer misiones de punto A a punto B, nuestros primeros encargos que derivarán en misiones secundarias a cascoporro, y toda la ciudad para explorar. ¿Y cómo nos las apañamos? Fácil, casi casi, como si usáramos un mando de NES. Para no ser muy cruel con nosotros y evitar combinaciones bizarras de botones, si no usamos el mando de la mayor de Nintendo –que podremos–, en vez de usar los pocos botones de que dispone tal controlador, tenemos a nuestra disposición 4 señores botonacos de acción, véase atacar, saltar, agarrar objetos y lanzarlos, y entrar y salir de vehículos –o cubrirnos en los momentos de tiroteo–. Si ya tiramos la casa por la ventana y jugamos con un controlador de Xbox 360 hasta podremos acelerar y frenar con los gatillos y apuntar con el stick analógico izquierdo, lo cual hace que el juego pierda en añejo, pero gane en jugabilidad y capacidad para impresionarnos dentro de sus pixeladas posibilidades.

Popurrí imágenes Retro City Rampage

En definitiva, tenemos un juego que nos dará un montonazo de horas de juego, quizás menos disfrutable por quien no entienda las bondades de las referencias que abundan en él, y que puede llegar a cansar si como a nuestro personaje, no nos gusta mucho eso de pasarnos el día entre el dichoso punto A y punto B. Aunque para estos últimos el título anima a seguirlo jugando para descubrir todas sus referencias, todos los minijuegos que esconde en sus salones recreativos y misiones secundarias, que son, como no, más y más guiños a videojuegos indy u ochenteros.

En mi opinión, todo aquel que cada vez que oye hablar de cosas como las que nombra el grupo El Reno Renardo en su canción “Crecí en los 80” y le salta el radar para ponerse a hablar sin fin de esos temas, debería darle una oportunidad muy grande a este trabajo de un sólo hombre que es Retro City Rampage y entendiendo todas sus limitaciones técnicas o realizadas a posta, disfrutarlo como si volviera a ser un mocosete que se empapaba de toda esa masa audiovisual que ahora es, como la misma ciudad del juego se llama, Retro.

Archivado en Análisis, God Old Games, GTA, NES, PC, PS Vita, PS3, Retro City Rampage, Retro Games, Steam, Xbox 360
COMPARTIR 0 TWITTEAR

Comentarios (13)

Usa tu cuenta de Facebook para dejar tu opinión.

Publica tu opinión usando tu cuenta de Facebook.

Otras webs de Difoosion