Conoce las primeras impresiones del esperado Mad Max

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Mad Max desierto

Mad Max lleva tres días con nosotros y está dejando muy buenas impresiones. La nueva IP de Avalanche Studios ya nos dejó muy buen sabor de boca cuando os contamos todo lo que traería a modo de avance y algunas de las locuras que podríamos hacer. Lo hemos explotado durante estos tres días y ya os hemos contado cómo subir rápido de nivel, es hora de dejaros unas pinceladas sobre la experiencia global.

Como ya sabéis algunas críticas de revistas muy importantes lo han puesto por los suelos, pero otras que no desmerecen la lectura, lo han situado en notables y sobresalientes. Nosotros nos inclinamos por ahora por un claro notable. No se trata de una obra maestra, nos recuerda mucho a Sombras de Mordor con otra ambientación, y en definitiva, es un juego bastante convencional que apenas innova, pero ejecuta bastante bien todo lo que pretende ser, que es un título de entretenimiento sin muchas pretensiones.

La primera hora de juego la pasamos construyendo el Magnum Opus, nuestro principal compañero durante todo el tiempo que pasemos por El Páramo, y quizás se nos puede hacer un poco cuesta arriba. Pero una vez lo hagamos y hayamos pasado unas pocas horas desbloqueando casi todas las facetas jugables, accedemos al juego en todo su esplendor y vemos lo divertido y variado que es.

El argumento no es nada del otro mundo, nunca lo ha sido en las películas de Miller, aunque el director siempre consiguió juntar diversas piezas con maestría, y algo parecido ocurre con este juego. El nervio conductor es la venganza y la derrota final de un caudillo malvado. En el camino conseguiremos ayuda y ayudaremos a otra gente que ha conseguido sobrevivir sin caer en la maldad, especialmente llamativo es Chumbucket, nuestro mecánico que habla rimado y nos toma por una especie de elegido.

La jugabilidad cumple con lo que necesita este tipo de sandbox. Algunos han criticado la conducción y otros el combate, pero pensamos que se trata de una correcta combinación totalmente arcade, perfecta para entretener nuestras últimas horas de vacaciones. El combate lo hemos visto mil veces en los Batman Arkham y en Sombras de Mordor, trae sus propias animaciones y los enemigos tienen cierta diversidad. No es brillante pero tampoco podemos decir que sea malo, lo mejor es que es espectacular, y el modo furia –que se activa al conseguir varios combos de golpes–, es una verdadera locura.

El coche por su parte tiene una conducción batante manejable, además podemos mejorarla o empeorarla en el garaje cambiando piezas, porque casi todo lo que instalemos puede afectar a alguna característica. Podemos hacer coches de embestida, muy pesados y complicados de manejar, o coches ligeros y rápidos, armados con complementos para machacar a los rivales. También lo podemos hacer polivalentes si no destacamos en ninguna faceta al conducir. La cuestión es que tenemos una buena variedad de elementos para adaptar la conducción a nuestro gusto, y es una de las partes en las que más brilla Mad Max.

Quizás donde menos brilla es en las misiones. En general no ofrecen grandes desafíos, aunque sí nos hace angustiarnos ante la falta de agua y, por tanto, de vida, para poder conseguirlas. Es más un reto de desgaste que de habilidad o capacidad de aplicar lógica a situaciones complejas. Las tareas son simplemente de investigación para encontrar objetos escondidos como emblemas y chatarra, y combates cuerpo a cuerpo. Aquí es donde Mad Max consigue un aprobado que no se acerca al notable, pero esta parte del juego funciona correctamente.

Una de las partes donde más brilla es en el apartado gráfico y sonoro. El Páramo es sencillamente espectacular, y con unas texturas y efectos que no llevan al límite nuestras consolas y ordenadores, Avalanche Studios ha conseguido crear una experiencia visual redonda. No nos vamos a sorprender con expresiones faciales de películas, los polígonos no son nada del otro mundo y en cuanto nos acercamos a una roca vemos que las texturas son muy normales. Pero los efectos, las partículas y el post-procesado de Mad Max hacen que tengamos que quitarnos el sombrero al conseguir tanto con tan poco.

Por otra parte vemos que el mundo está perfectamente poblado, no solo de actividades e información útil, sino de eventos propios de un mundo vivo. Enemigos a los que se les ha averiado el coche, otros que han tenido un accidente, y cuando cae la noche todo cambia. Vemos tranquilidad, menos ruido de motores y gente durmiendo al raso con su coche aparcado cerca. Detalles que evidencian el cariño y el esmero que han puesto sus desarrolladores a un mapa tan grande.

Archivado en Avalanche Studios, Mad Max, Primeras impresiones
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